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España, otro candidato que se fue pronto

Con un juego repetido y sin frescura, los ibéricos no pudieron perforar la muralla rusa y sucumbieron en los penales.

España no había mostrado todo su poderío en el Mundial, pero en la previa era clara favorita ante una Rusia limitada y sin vuelo futbolístico. La sensación se potenció a los 12 minutos cuando Ignashevich, en su intento por marcar a Sergio Ramos en un centro, venció su propia valla. El equipo de Hierro mantuvo su habitual posesión del balón, pero sin profundidad. Y a los 41 minutos llegó la sorpresa: Piqué cometió una mano inocente en un centro, el holandés Kuipers pitó correctamente el penal y el grandote Dzyuba lo transformó en gol.

La segunda etapa y todo el período suplementario tuvieron la misma tónica: posesión y dominio de España (ya con Iniesta en cancha, inexplicablemente relegado del once inicial) pero repetitiva y con poca sorpresa. Así llegó la definición por penales, en la que el arquero Igor Akenfeev se transformó en el héroe al desviar los remates de Koke y Aspas. Con poco, con casi nada, Rusia dio el gran golpe y mandó de vuelta a casa a uno de los máximos favoritos. Todavía resulta difícil de creer...