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Rojo de tanto gritar

Con poco fútbol, mucha garra y todo el sufrimiento, Argentina le ganó a Nigeria y se clasificó para los octavos de final.

¿Para que mantener fácil lo fácil si puede hacerse difícil? ¿Por qué mejor no sufrir primero para luego gozar más? La Argentina parecía encaminarse hacia un cómodo triunfo ante Nigeria, en San Petersburgo, pero el empate de los africanos la dejó groggy por un rato y la obligó a ir en busca de la hazaña. El gol de Marcos Rojo, a falta de cinco minutos, resultó un desahogo enorme para un equipo que, a los tumbos, avanzó como pudo a los octavos de final. Ahora la vara será mucho más alta: Francia.

El once de Sampaoli arrancó bien, haciendo circular la pelota y atacando sostenidamente. La inclusión de Banega en el medio le dio a Messi el socio que necesitaba para poder adelantarse en el campo y recibir pelotas profundas. Y fue precisamente en una de ellas, a los 14 minutos, que Lionel se filtró en el área por derecha, dejó en el camino a Omeruo y batió a Uzoho con un gran remate de derecha. El gol calmó a la albiceleste. Messi se mostraba desequilibrante, Banega y Enzo Pérez muy activos y Di María e Higuaín, aún erráticos, también participaban del juego.

Todo cambió a los seis minutos de la segunda etapa, cuando Mascherano le cometió un penal tonto (de esos que no suelen cobrarse) a Balogun. Moses lo pateó con calidad, decretó el 1 a 1 y Argentina se desesperó. Sampaoli mandó a la cancha escalonadamente a Pavón, Meza y Agüero y planteó un ataque frenético para tratar de desnivelar. El partido se hizo dramático. Higuaín envió una pelota de gol a las nubes, Armani le tapó un mano a mano a Ighalo y a los 41 minutos, cuando el reloj lastimaba, Mercado lanzó un centro desde la derecha y Marcos Rojo, con la misma pierna, soltó un remate esquinado que derrotó a Uzoho. Fue el estallido, la locura, el desahogo.

Con poco fútbol, mucha garra y toda la actitud, Argentina superó una primera fase dramática y ahora deberá vérselas con Francia. Sampaoli y sus muchachos saben que si quieren seguir avanzando, deberán mejorar. Y bastante.