· 

Con Alemania no hay milagros

El partido con Suecia se moría y los germanos quedaban complicados con el empate, pero Toni Kroos inventó un golazo.

Alemania tiene virtudes que pocas selecciones ostentan. Planificación a largo plazo y paciencia para esperar los resultados, por ejemplo, son dos de las más notorias. Y hay otra que la distingue claramente: sabe sufrir. Cuando la mano viene cambiada, mantiene la serenidad y sigue insistiendo. Ayer, luego de la caída en el debut ante México, perdía 1-0 ante Suecia (golazo de Ola Toivonen) y se despedía del Mundial. Cualquier otro equipo (pensemos en Argentina) habría perdido la calma, pero Alemania no. Alcanzó el empate apenas empezada la segunda etapa, por medio de Reus, y se volcó masivamente en búsqueda del triunfo, ya que la igualdad la dejaba al borde del abismo. Arriesgándose a las contras suecas, apretó a los nórdicos contra su área y le creó varias situaciones, pero el gol no llegaba. Sin embargo, cuando transcurría el último minuto de descuento, Toni Kroos clavó un tiro libre extraordinario desde el sector izquierdo y puso justicia. Con sufrimiento, agónicamente, Alemania sigue adelante. Conviene no subestimarla.