· 

La hora del espanto

Todo lo hecho por la Argentina ante Croacia resultó una obra maestra del terror. Ahora hay que rezarle a Nigeria para seguir con chances.

Se sabía que el equipo de Sampaoli no había llegado bien al Mundial y que el debut ante Islandia había sido decepcionante. Sin embargo, nadie podía imaginar que la segunda presentación ante Croacia terminaría en semejante catástrofe futbolística. Con un esquema diferente al del primer match, la Argentina jugó un primer tiempo relativamente parejo. Pero bastó que Caballero cometiera un error garrafal, a los ocho minutos del complemento, para que Croacia se pusiera en ventaja y el equipo albiceleste se desmoronara. Con rendimientos individuales bajísimos y con un Messi desaparecido en acción, los balcánicos controlaron el trámite y definieron el pleito con un golazo de Modric, la gran figura. El tanto de Rakitic, sobre el cierre, expuso todas las carencias de un equipo desorientado, sin juego, sin alma y sin liderazgo. Aún queda la chance de que Nigeria le dé una mano bajando a Islandia y le permita llegar a la última jornada con chances de clasificación. Pero por lo visto ayer, lo peor que puede pasarle a la Argentina es depender de sí misma.